Para vivir contigo
| Al campanazo del silencio mi sorda voz acude a tu llamado. No hay palabras, amor, dentro del pecho al mirar tu costado en mi costado. ¿Qué he de escalar al rayo de tu encuentro en mi cansada lentitud de arcilla? Señor, vengo de lejos para vivir contigo desceñida de la angustia del tiempo. |



